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Veinte años de una gran vergüenza
Pep Matas, Última Hora
31.01.2006

Entonces el hombre se acerca al micrófono y dice por último, cuando el reloj da su hora: ‘Gracias y buenas noches, ya es hora de irse a casa’./ Y suelta algo más: ‘Somos los sultanes, los sultanes del swing‘».(«Sultans of Swing», de Dire Straits).

Buenos días por la mañana. En la edición del pasado viernes firmé en estas páginas la noticia de que Andrés Julià, oficial del Cos de Bombers de Palma de Mallorca, se había jubilado.

Ese mismo día recibí varias llamadas de amigos/as que por distintos motivos conocen a Andrés Julià, y están al corriente del ‘infierno’ que ha vivido durante 20 años.

Esas personas me dieron una regañina, puesto que entendieron que en la noticia yo criticaba, e incluso podía interpretarse que hacía escarnio del afectado.

Les dije a ellos/as y ahora a todos ustedes que no era esa, ni mucho menos, mi intención. Pero en cualquier caso reconozco mi culpa puesto que si, cuando escribo una noticia o artículo de opinión, quiero expresar algo y el lector capta otra cosa, es porque yo no he sabido expresarme correctamente.

Cuando escribía la noticia ya tenía la intención de comentarla hoy, y a eso voy. Andrés Julià fue nombrado oficial del Cos de Bombers cuando el alcalde de Palma era Paulino Buchens (UCD). En la siguiente legislatura el alcalde fue Ramón Aguiló y, con él, comenzaron los problemas para Julià. En aquellas fechas se escribió en los medios de comunicación que Cort quería nombrar un ‘comisario político’ para controlar a Andrés Julià. Éste se opuso y durante la legislatura presentó varios recursos y dos contenciosos.

Ramón Aguiló movió ficha, creó el Area Municipal de Protecció Ciutadana (AMPC), nombrando director a Joan Feliu, y a Andrés Julià lo envió al cuartel de San Fernando, dejándolo inoperativo.

Acabada la etapa de Aguiló en Cort llegó Joan Fageda, conocido por algunos como ‘Sisi’, pero en lo que respecta al problema de Julià fue siempre un ‘no, no’. No solamente no resolvió su problema, sino que lo consintió y, dicen, lo agravó. A Julià se le enviaba a despachos en los que en ocasiones no había despachos y tenía que pasarse las horas mendigando una silla para poder sentarse. Se le encargaban trabajos burocráticos que después nadie utilizaba, o acababan en la papelera.

Julià presentó más recursos y contenciosos, pero su vida laboral continuó siendo un auténtico infierno.

Es curioso que en la época de Fageda la oposición, entre ella el PSOE, intentó ayudarle, cuando había sido el PSOE de Aguiló el que lo defenestró.


Pero bueno, las intenciones eran buenas y Julià recibió el apoyo de los sindicatos y, sobre todo, de sus compañeros de trabajo. La ‘ilusión’ de cada día laborable era la de levantarse para ir a un edificio, nsda veces Cort, otras San Fernando, otras en las Avenidas, y pasarse las horas sin nada que hacer. Eso mermó su salud a nivel psíquico y hay quien lo define como un claro ejemplo de ‘mobbing’ y otros de ‘apartheid’.

Pero, de lo que puede sentirse orgulloso Andrés Julià es de que su dignidad, como persona y como profesional, ha quedado escrita en letras de oro para todos los que le han conocido, a no ser los típicos lameculos de siempre. A Andrés le llamé para hablar sobre este asunto y simplemente me dijo que no tiene ganas de comentar nada ‘porque ya está todo dicho’.

Tuvo, incluso, unas palabras para Catalina Cirer y Maite Jiménez, a las que dice no culpar de nada sobre la situación que ha vivido. Yo creo que su caso es de lo más vergonzoso que ha ocurrido en Cort en los últimos 20 años, hablando sobre todo a nivel humano. Se ha humillado, vilipendiado, y ‘perseguido’ a una persona y se ha intentado, consciente o inconscientemente, acabar con su lucidez mental.

Pero, como ya he dicho antes, creo que él, Andrés, les ha dado a todos una lección de DIGNIDAD, algo que otros no conocen y sin que diga nombres ustedes ya saben por donde voy. Nos conocemos poco, pero si te sirve de algo, Andrés, estos días ha llamado gente al periódico para ensalzar tu personalidad.

Seguramente no tendrás un homenaje oficial, ni creo que te den medallas. Pero no te preocupes, esas cosas déjalas para otros, por ejemplo, para los que cambian su dignidad por euros. Suerte en tu nueva vida de jubilado y, ya sabes, tienes la suerte de poder dormir con la conciencia tranquila. Y eso es mucho en los tiempos que corren.

Fuente// Ultima Hora (ver en pdf)